8 sept. 2017

Septiembre, un nuevo comienzo

Septiembre es ese mes en el que todo empieza de nuevo: la rutina, el cole, las actividades, el trabajo... Para mí supone empezar un nuevo reto, un nuevo curso en Magisterio y, hablando de ésto... ¿Qué mejor manera de empezar septiembre que colaborando en una web de Educación Primaria? Aula de los Recursos es un blog dedicado a recursos educativos donde he empezado a colaborar recientemente y AQUÍ os dejo mi pequeño artículo. Os animo también a que le echéis un vistazo a su web y a que lo sigáis en sus redes sociales, tanto Twitter como Facebook e Instagram. ¡Seguro que os encantará!




15 may. 2017

Primero de Magisterio de Primaria



¡Hasta el año que viene, niños! Gracias a todos por este año lleno de ilusión, sonrisas, abrazos y por vuestros dibujos (los tengo todos puestos en mi habitación). Se ha pasado mi primer año de Universidad con tanta rapidez que no me he dado ni cuenta. Ha habido momentos de agobio en los que creía que no podía más, pero al ver las sonrisas y la ilusión de los niños se me pasaba el mal rato. Por ésto merece la pena hacer la carrera de Magisterio de Primaria; continuar aunque estés cansado porque, al final, todo tiene su recompensa, y la recompensa han sido los pequeños. Rebeca era una niña rubia y muy dulce que, en cuanto me conoció, no se separaba de mí ni un segundo -y siempre estaba pidiéndome mi libreta para dibujar-. Pablo era otro niño risueño y de mejillas sonrosadas, muy curioso y trabajador (al que también le gustaba dibujar), y Adrián era un niño muy tranquilo y observador. Lo he pasado genial trabajando con todos vosotros, ayudándoos en todo lo que he podido y he sabido hacer; me he divertido mucho haciendo con vosotros los planetas -o, mejor dicho, nuestro planeta: Urano-. ¡Cómo me pusisteis de pintura azul! Parecía un Pitufo. 

-Hay pintura azul por todo el pasillo -observé, sonriendo-. ¡Parece que habéis matado a un Pitufo!

Risas. Y más risas. Pablo no paraba de repetir la frase del Pitufo por todos sitios, riéndose. El último día de clase con ellos lo pasé verdaderamente mal porque sabía que se iba a terminar, y no quería... Me emocioné con el abrazo de Rebeca y Pablo a la vez tirándose a mí, casi sin dejarme sin respiración y tirándome al suelo... 

-¡Un abrazo, un abrazo! 
-Noooo, no te vayas...

Otras veces les dejé que me pintaran por el brazo, a modo tatuaje, para tener un recuerdo de estos pequeños diablillos. 

-Seño, ¡mira lo que hecho! -decía una niña, enseñándome un dibujo súper creativo que me gustó mucho, algo parecido a una cara y un cuerpo dividido en trozos de colores. 

¡Pronto nos volveremos a ver para el viaje al Planetario!

Otros días bajamos a las pistas del gimnasio para jugar con los niños. Andrea, otra niña rubia y de pelo anillado no paraba de sonreír y de preguntarme por mis intereses. Al descubrir que me gustaba escribir y los libros de aventuras se le abrieron los ojos de la emoción y empezó a darme ideas para un cuento. Después me contó que había un niño (no recuerdo el nombre), que no la dejaba en paz. El niño apareció unos segundos después: moreno, de cara blanquita y de ojos verdes. Los dos empezaron a discutir hasta que la pequeña se hartó y fue tras él para pegarle, y ahí actué yo, corriendo hacia los dos para separarlos y pensando en el libro de Psicología.

-¡Eh, eh! ¿Por qué le pegas?
-Es que ha empezado ella -me contestó, medio riéndose.
-¡Mentiroso! ¡Es que tú no paras de insultarme!
-A ver, a ver... ¿a ti te gustaría que ella te insultara?
-No.
-Pues no se lo digas más, porque si no ella te va a insultar más, y así no acabáis nunca de pelearos... ¿eh? 
El niño se encogió un poco de hombros, mirando hacia otro lado, más calmado.

El primer tema que saqué fue el de la empatía. Ponerse en el lugar del otro. Cuando vi que los dos niños se calmaron y no volvieron a decirse ni una grosería ni a pegarse en todo el día fue cuando me tranquilicé. Para algo me tiene que servir Psicología, que me gusta tanto... Sólo hay que saber aplicarla en el momento adecuado. Pero vaya susto me pegaron... pensaba que se iban a matar ahí mismo delante de mí. Además, también conseguí que los dos jugaran juntos, porque antes la niña no quería ni acercarse a él.

Hace una semana estuvimos celebrando el Festival de Juegos para los alumnos de Primaria, donde nos juntamos con más de ochenta niños en el polideportivo de la Universidad. Nosotros habíamos estado trabajando días antes para montar el tema de este año: los superhéroes. Cada uno fue disfrazado de lo que pudo y consiguió (a mí me tocó ir de Zelda, Link). Una vez más, cuando fui a recoger a los alumnos a sus clases, al verme disfrazada con una peluca rubia, un gorro verde y un arco con flechas se me quedaron mirando expectantes, deseando que pasara lista para bajarse a jugar. Conforme iba pasando lista, los niños cogían unos colgantes azules redondos para identificarse como el equipo azul y para que no se perdieran. Una niña regordita y de ojos azules me preguntó que si el pelo rubio era en realidad mío.

-¡Nooo, es una peluca! -le contesté, riéndome y moviendo un mechón de pelo rubio.

Cuando junté a todo mi grupo de niños y niñas, fuimos bajando las escaleras que tanto se parecen a las de Harry Potter. De otra clase salían más niños, incluída de primero, una clase que me encanta porque está adornada como un castillo. Los niños gritaban porque querían jugar. Un niño rubio y muy alto para su edad de mi grupo me preguntó que si le dejaba tirar una flecha con mi arco.

-Claro, toma -le ofrecí-. Pero ten cuidado y no le des a nadie...
-¡Cómo mola! -sonrió el niño de oreja a oreja, haciendo que me pusiera todavía más nerviosa, porque aunque las flechas eran de cartón le podían cruzar la cabeza a un niño pequeño.
-Tira mejor a la pared -le dije, señalándola cuando no había nadie. Y el niño tiró. Lanzó la flecha como si fuera un experto, haciendo un giro en el aire perfecto hasta caer al suelo. Aún sigo preguntándome cómo pudo hacer algo así con una flecha de juguete y de cartón, porque a mí ni me salía. Los demás niños querían jugar con el arco también, pero ya les dije que teníamos que bajar, que nos estaban esperando.

-Mira Patricia -me comentó la niña de ojos azules-, ella también se llama Patricia.
-¡Hola! -saludé a una niña con trenzas rubias y con una sudadera marinera de Mickey Mouse-. ¡Qué chula la sudadera!
-Gracias, ella también la  tiene -señaló la pequeña a su amiga, que iban vestidas iguales.
-Parecéis gemelas -sonreí, bajando las últimas escaleras para entrar al polideportivo, donde se oía música infantil y gritos de niños y niñas.

El profesor explicó las normas y en seguida todos los niños comenzaron a jugar a nuestras actividades que habíamos preparado. Los gritos se intensificaron todavía más. De repente, todo parecía una gran fiesta de cumpleaños. Se veían a niños y niñas corriendo de un lado a otro, saltando con sacos en los pies, subiéndose a una tabla llevando una cuchara en la boca, tirándose por las colchonetas, explotando globos, jugando a las chapas, lanzando balones a un pin-ball gigante...

De vez en cuando veía que algún niño se quedaba sin pareja y, por lo tanto, no podía jugar, así que me ofrecía yo para jugar en estos casos con ellos. ¡Y me ganaban casi siempre! Esa mañana "cacé" personajes para mis novelas: observé a niños rubios, algunos con ojeras, callados, revoltosos... a otros que hacían trampa y no paraban de reír, a una niña con pulseras hippies, súper rápida a la hora de jugar, a un niño pelirrojo con cara de travieso y a un niño  con acento muy andaluz, rubio, con pecas y de ojos claros, un experto en el juego de las chapas. Qué rapidez tienen de verdad... cómo se las ingenian para trabajar rápido y ganar las competiciones... Lo que más me gustó es que, cuando venía un niño o niña con algún retraso mental, los demás niños los trataban como a uno más. Como en el principio de inclusión.  Yo recuerdo que cuando estaba en el colegio, a todos los niños con problemas los trataban de manera diferente, riéndose de ellos y, al ver el gran cambio actualmente, me parece algo muy bonito y me alegro que se traten a estos niños como a uno más, sin apartarlos de sus compañeros.


No sé lo que pasará el año que viene, pero lo que sí tengo claro es que será mejor y más divertido gracias a los pequeños, porque ya me llevo un montón de cosas aprendidas de este curso gracias a los profesores y a las actividades organizadas por la Universidad; me llevo también un pensamiento más crítico que, espero, se convierta en cualitativo durante los próximos cursos.

20 feb. 2017

Ideas y creatividad

Un tema tan importante como es la creatividad tendría que ser asignatura obligatoria desde la edad escolar. Encontrar soluciones mediante la imaginación es algo que está al alcance de muy pocas personas. Las personas creativas tenemos una visión diferente al del resto de gente; vemos el mundo de una manera diferente.

Mi primo Alfonso Cobo ha grabado estos vídeos sobre la creatividad, entrevistando a la famosa Ángela Luna, graduada en Diseño de Moda, recientemente nombrada en la lista Forbes 30 con tan sólo veintidós años, quien ha diseñado ropa que se convierten en tiendas de campaña para los refugiados.





Os invito a que os paséis por su canal de Youtube y os suscribáis. ¡Pronto habrá más vídeos!

Youtube: Alfie Cobo 

11 ene. 2017

Emilia Ferreiro

He descubierto a la psicóloga, escritora y pedagoga Emilia Ferreiro, una referente en el mundo de la educación. Quiero que, cuando tengáis un rato libre, les echéis un vistazo a estos dos artículos que os voy a poner aquí. El primero, La generación de los botones, habla sobre cómo la tecnología está cambiando el lenguaje y el sistema educativo; el segundo, sobre la importancia de transmitir el placer por la lectura a los alumnos.


Definió el perfil del profesor como la persona que es “capaz de tomar decisiones que trasciendan en lo formación del alumno; demostrar interés y habilidad en los avances educativos, que beneficien la educación y formación del estudiante, realizando un trabajo en el que se analice cualitativamente los objetivos y las estrategias de la alfabetización” (cf Blog Lamuneka). Ella insiste tenazmente en afianzar los valores de libertad de igualdad, solidaridad, de dignidad, de la persona humana. Les invitamos a leer su reflexión sobre los medios de comunicación actuales y su impacto en el lenguaje y la alfabetización, entre otros trascendentes contenidos educativos, en la entrevista realizada por Juan Pablo Csipkay, concedida a Página/12 y difundida por Publicaciones Psicopedagogía.

“NI PIAGET IMAGINÓ LOS DESAFÍOS DE LOS CHICOS CONTEMPORÁNEOS”

La pedagoga Emilia Ferreiro, referente mundial en el cambio de la enseñanza-aprendizaje de la lectoescritura dialogó con PáginaI 12 sobre los desafíos educativos a partir del impacto tecnológico. Emilia Ferreiro es una eminencia: psicóloga por la Universidad de Buenos Aires, se doctoró en Ginebra bajo la guía de Jean Piaget.
Las relaciones temporales en el lenguaje del niño, su tesis de doctorado, se publicó mientras formaba  grupos sobre alfabetización en la UBA. El golpe militar de 1976 la llevó al exilio y, desde entonces, vive en México.
La pedagoga vino a la Argentina para asistir a las jornadas con que se celebraron los diez años de la Maestría en Escritura y Alfabetización de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad de La Plata. Ferreiro llegó para una actividad de tres días con más de 1.500 inscriptos, que ella cerró el sábado pasado.
En un alto en las jornadas, en el amplio campus de la facultad en Ensenada, Ferreiro habló con Página/12 sobre sus estudios y el impacto de las nuevas tecnologías en la lectoescritura. Puso el acento sobre el significado de los primeros escritos de los niños: “Que se aprende antes de ir a la escuela ya está bastante aceptado, lo que no se acepta tanto es que el aprendizaje focalizado por la escuela se pueda iniciar antes. Lo trabajó Piaget: la noción de número comienza antes de la escolarización y lleva mucho tiempo hasta que se incorpora. Lo que él nunca trabajó es el lenguaje escrito. Ahí es donde creo que hice mi contribución”, explica. “No fue sólo aplicar Piaget, sino también reconceptualizar el objeto de aprendizaje para comprender de qué se trataba.”

¿Cómo fue el abordaje de la lengua escrita?

Se entiende a la escritura a través de una forma muy simplificada, de correspondencias.  La idea es que a cada sonido corresponde una letra, y no es así, porque hay más de un sonido para una letra y viceversa. Si fuese un código así, en el Río de la Plata no  tendríamos la b y v, o la u que sigue a la q. Más la anomalía de la i y la y. Entonces no se puede hablar de código tan fácilmente, porque un código debe ser riguroso, cono el código de barras, sino no funciona. Y los intentos de reforma terminan en discusiones interminables, como cuando se quiso suprimir la y, cosa que no se pudo hacer porque había dos palabras imposibles de pensar sin esa letra: rey y ley.

O sea que, como código, el idioma escrito es imperfecto.

Exacto. Si se mantiene la idea simplificada de la escritura como código, tenemos un código imperfecto. Y si no es perfecto, no sirve en la realidad social. De ahí que yo discutiera el reduccionismo fónico: uno de sus problemas serios es que la escritura dejó de ser representación de la lengua para pasar a serlo de sonidos elementales. La lengua es más que ruido, desde que Saussure habló del signo bifásico, que tiene significado y significante.

Y usted se plantó contra esa concepción.

Lo que he defendido durante años es que para entender el proceso de alfabetización, tanto de niños como de adultos, hay que comprender la complejidad del fenómeno de la escritura, que no es menor que el de la lengua oral. Ambos son objetos complejos, no reducibles a códigos. Hay una tendencia pendular en el terreno educativo, sobre todo en la alfabetización. Si algo no funciona se va hacia el otro extremo, y así no se construye. El lenguaje no se reduce a lo sonoro, también es sintaxis, la combinación de palabras es esencial. Las lenguas cambian en a su modo.

¿Cómo se produce ese cambio?

Nosotros creamos sustantivos todo el tiempo, vienen prestados de otros idiomas, incluso del lenguaje tecnológico, como hardware o software. Hay verbos que adoptan nuevos significados:”bajar”el programa, “abrir” el archivo. Son verbos que ampliaron su rango de significado.

También se crean verbos nuevos, como chatear. Los verbos nuevos son terminados en ar, pero no creamos los elementos sintácticos fundamentales: artículos, conjunciones, nuevas desinencias verbales.
¿En qué afecta esto al idioma?
Va mutando. Nosotros, hoy, hablamos en español, una lengua con muchos siglos, y no es lo mismo el español de hoy que el del Siglo de Oro. La lengua es un objeto maravilloso, cambia pero mantiene su núcleo duro, según algunos, raíz morfosintáctica, según otros. Lo que se fue modificando fueron radicales verbales y se sumaron sustantivos y adjetivos

¿Qué rol juega Internet en los cambios del idioma?

Hoy estamos asistiendo a una revolución importantísima en los modos de producir, distribuir y recibir textos e imágenes. Va a una velocidad impactante. Por la cantidad de usuarios de esos dispositivos, que aumentan en forma exponencial y afectan a todas las profesiones. Y porque la diseminación fue espectacular, más rápida que la de la TV. En su momento parecía que el fax era lo máximo, y de golpe llega algo superior. Y encima, lo que antes eran objetos separados ahora son funciones de un mismo objeto material: el celular permite hablar por teléfono, pero también sacar fotos, mandar correos.

¿Cómo afectan estos cambios a la experiencia educativa?

Son objetos muy atractivos para los chicos. Son la generación de los botones, todo lo hacen apretando sobre un dispositivo. Para mí, el problema es que se vuelve difícil construir nociones de tiempo y causalidad. ¿Cómo se le explica a un chico que no es lo mismo mandar un mail desde Buenos Aires a alguien en Rosario que enviarlo a Australia, y que por ahí el que mandó a Australia llega antes? Ciertos usos tecnológicos confunden a los chicos respecto de la relación de tiempo y espacio recorridos.Se pierde esa relación, y eso desconcierta. Creo que ni Piaget imaginó los desafíos de los chicos contemporáneos para construir nociones de tiempo y espacio.

¿Cómo ve la frontera entre el preescolar y la primaria?

Hoy se tiende a ver que no hay una frontera brutal entre ambos, y eso es afortunado. En una época el preescolar se definía en términos lúdicos: el lugar para jugar, hacer rondas, cantar, algo de percepción motriz pero sin contenidos precisos de aprendizaje académico. Mientras que la primaria es la ruptura y ya no hay más juego. Se corrió el límite de ambos lados. El preescolar tiene ahora contenidos de aprendizaje y la primaria ya no es tan tajante respecto de mandar al chico a la psicopedagoga si a los seis meses de clase aun no aprendió a leer. Hoy se comprende que los aprendizajes fundamentales aparecen entre los 4 y los 7 años. No hay que inquietarse  si algunos empiezan a los 5 ni angustiarse porque a los 6 no se lee.

¿La escuela  incorpora la experiencia previa de aprendizaje?

Por lo general la desdeña. Hoy tiene mucho que ver con los nuevos dispositivos, eso hace que todo cambie. Las maestras vienen de la cultura libresca y hoy se amoldan a las pantallas. Los chicos ya vienen formados por la pantalla y recién en la escuela ingresan al papel escrito. Esto va a ir cambiando, en diez años veremos cómo evoluciona. Es un período corto en términos institucionales, pero extenso en vidas individuales, con chicos más expertos en pantallas que sus maestros.

¿Qué rol le cabe al Estado?

Un ministerio puede decir que usará un método determinado que generará grandes resultados. Pero la enseñanza no se puede reducir a un método. Influyen los contextos, el entorno…no es lo mismo enseñar en Buenos Aires que en Jujuy, en la práctica entran a jugar un montón de factores. La incorporación de la PC portátil fue algo positivo. Sobre todo si miramos cómo se implementó en Uruguay, el primer país latinoamericano que garantizó una PC por alumno. Ahí la PC se movió: fue de la casa a la escuela, ida y vuelta. Así se pudo llenar la brecha digital, porque permitió acercar la tecnología a las familias, algo importantísimo. Con el agregado de que los chicos les enseñan a los padres, se vuelven expertos  y explican a sus mayores.

Cuando un chico repite de grado, ¿cuánto de ese fracaso corresponde a la escuela?

Es muy fácil delegar en el chico el fracaso. El maestro debe asumir con convicción que en el curso todos van a aprender. El problema es que, lamentablemente, y esto está comprobado que sucede en muchos países, el maestro hace una tipología del alumnado en su cabeza: estos son los que estudian, aquellos los más rezagados, los otros son los revoltosos. Lo que uno hace como adulto ante un chico cuando está convencido de que va a aprender no es lo mismo que hace con el preconcepto de que el alumno va a fracasar.

El gran desafío parece ser la asimilación de las nuevas tecnologías

Aun no hemos asumido las consecuencias de la revolución tecnológica, que cambió todas las profesiones, ninguna quedó indemne. Todos andan con celulares, todos, en cada profesión. A nivel de la escuela el tema es saber trabajar con los materiales. Un libro es un objeto al que se le da entidad de fuente seria. Eso hay que saber entenderlo en la web. Los jóvenes leen más que antes, pero hay nuevos modos de lectura y falta tener criterios de confiabilidad. Ese es un problema mayúsculo, porque uno puede creer cualquier cosa. La escuela debería pensar cómo trabajar eso, que es algo nuevo, que no estaba en la agenda escolar previa. No son criterios similares a los de la cultura libresca.




Emilia Ferreiro la educadora que revolucionó la lectoescritura, asegura que si los docentes no leen son incapaces de transmitir placer por la lectura. Dice que todos los chicos pueden aprender si los maestros se lo proponen.

Para la investigadora, la escuela es muy resistente a los cambios porque siguen instaladas viejas ideas.

Entrevista por Mariana Otero

Emilia Ferreiro casi no necesita presentación. Para el mundo de la educación es un referente indiscutible, que revolucionó la enseñanza de la lectoescritura y que realizó numerosos aportes a la alfabetización en el mundo.
Es argentina, pero está radicada en México desde hace más de dos décadas. Su tesis de doctorado fue dirigida por Jean Piaget en la Universidad de Ginebra. Hace años que recorre América y Europa dando conferencias y capacitaciones a docentes; es autora de innumerables artículos científicos y libros y fue reconocida varias veces como doctora honoris causa por diversas universidades, entre ellas la Universidad Nacional de Córdoba (1999).
La investigadora del Centro de Investigación de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional de México estuvo en Córdoba invitada por la Facultad de Psicología de la UNC. En diálogo con La Voz del Interior , aseguró que el docente no puede seguir haciendo tareas burocráticas, que debe profesionalizarse, que todos los chicos pueden aprender si tienen un maestro que crea que pueden lograrlo y que la escuela se resiste a los cambios que no genera ella misma. A continuación, un extracto de una larga charla.

–¿Qué puede hacer la escuela para evitar el fracaso escolar?

–El fracaso escolar tiene varias caras (…) Voy a hablar de los aprendizajes vinculados con la lengua. La alfabetización inicial o tiene lugar en los primeros años de la primaria o es un déficit que se arrastra muy mal. Incluso en casos donde no hay percepción de fracaso puede haber fracaso con respecto a lo que significa alfabetizar. Hoy nadie puede considerarse alfabetizado si está en situación de comprender mensajes simples, saber firmar o leer libros con léxico y sintaxis simplificada. Desde finales del siglo XX estamos asistiendo a una revolución en la que la digitalización de la información es parte de la vida cotidiana y la escuela ni se ha dado cuenta. Entonces sigue preparando para leer un conjunto limitadísimo de textos, sigue haciendo una alfabetización para el pizarrón. Trabajar con la diversidad de textos y alfabetizar con confianza y sin temor a circular a través de los múltiples tipos de textos y de soportes textuales del mundo contemporáneo es indispensable.

–¿Se puede decir que la escuela sigue siendo demasiado conservadora para niños de la era tecnológica?

–El sistema escolar es de evolución muy lenta. Históricamente ha sido muy poco permeable a cambios que la afectaban. Dos ejemplos: cuando apareció la birome, la primera reacción del sistema educativo fue “eso no va a entrar acá porque arruina la letra”, y la escuela le hizo la guerra a ese instrumento: una guerra perdida de antemano (…) Lo mismo hizo cuando aparecieron las calculadoras de bolsillo y dijeron “eso va a arruinar el cálculo escolar y no van a entrar”. Y entraron con muchas dificultades, hasta que en algunos lugares descubrieron que podía hacerse un uso inteligente de la máquina de calcular. En ese contexto hay que ubicarse. La institución escolar siempre ha sido muy resistente a las novedades que no fueron generadas por ella.
–Ahora se resiste a la computadora.
–Es una tecnología de escritura y tiene ventajas innegables para la enseñanza. La primera reacción es de desconfianza. El primer acto reflejo es que si nos traen una, la ponemos con llave.

–¿Se puede alfabetizar igual en diferentes contextos sociales y culturales y con recursos distintos?

–Hay cosas que van a ser iguales y otras que son necesariamente distintas. Algo que les digo siempre a los maestros es: “¿Usted no sabe qué hacer el primer día? Lea en voz alta”. La experiencia de escuchar leer en voz alta no es una experiencia de todos los chicos antes de entrar a la escuela y es crucial para entender ese mundo insólito que tiene que ver con que hay estas patitas de araña (muestra las letras) en una hoja y que suscitan lengua.

–Es otra forma de enseñar a leer y escribir…

–Más que empezar con la pregunta típica de cómo hago para enseñar a leer y escribir, primero hay que enseñar algo acerca de lo que es la escritura y para qué sirve. El maestro tiene que comportarse como lector, como alguien que ya posee la escritura. La gran diferencia entre los chicos que han tenido libros y lectores a su alrededor y los que no los han tenido es que no tienen la menor idea del misterio que hay ahí adentro. Más que una maestra que empieza a enseñar, necesitan una maestra que les muestre qué quiere decir saber leer y escribir. Cuanta menos inmersión haya tenido antes, más hay que darle al inicio.

–¿El docente es consciente de que esta es una buena manera de enseñar a leer y escribir? Hay investigaciones que dicen que los maestros no leen.

–Ese es uno de los dramas del asunto porque se habla mucho del placer de la lectura, pero ¿cómo se transmite ese placer si el maestro nunca sintió ese placer porque leyó nada más que instrucciones oficiales, libros de “cómo hacer para”, leyó lo menos posible. Es muy difícil que ese maestro pueda transmitir un placer que nunca sintió y un interés por algo en lo que nunca se interesó. En toda América latina el reclutamiento de maestros viene de las capas menos favorecidas de la población. En muchos casos no hay aspiración a ser maestro. Y en ese sentido cambió, pasó de ser una profesión de alto prestigio social a una con relativo bajo prestigio social.

–¿Cuánto influye eso en la alfabetización de los niños?

–Mucho, porque si alguien está haciendo lo que hace porque no pudo hacer más, se va a sentir frustrado; y la frustración profesional no ayuda al ejercicio profesional.

Una escuela vieja. –¿Se avanzó en el modo de alfabetizar?

–Hay una visión muy instrumentalista que piensa lo mismo desde hace tantas décadas que da hasta lástima decirlo. Dice: “Primero vas a aprender la mecánica de las correspondencias grafofónicas y para eso mejor que ni pienses porque es un ejercicio mecánico de asociación de correspondencias. Después vas a aprender de corrido, y después vas a entender lo que estás leyendo y después, quizá, te venga esa cosa desde algún milagro llamada placer por la lectura”. En realidad, el placer por la lectura entre los chicos que tienen lectores a su alrededor es lo primero que se instala (…) Es lo primero, no lo último.

–Esta tendencia del placer antes que lo instrumental no está en práctica; seguimos con las viejas teorías. ¿Cómo se revierte eso?

–No es fácil. Lo que no consigo es que me den la lógica de la visión opuesta. Por ese lado hice investigaciones que revelan que los chicos piensan sobre la escritura antes y que lo que piensan es relevante y que es bueno tenerlo en cuenta.

–¿Sigue en vigencia esa idea de que el maestro es la autoridad que les enseña a niñitos que no saben nada?

–Siguen instaladas viejas ideas que son parte de la lentitud del sistema para reaccionar. A veces con el razonamiento de que si siempre se hizo así para qué cambiar (…) Una de las tendencias es regalarle el fracaso a la familia o al niño y no asumir la responsabilidad de que todos los chicos pueden aprender y deben aprender. Andan buscando desde antes que empiece el año escolar quiénes van a repetir o quiénes son los disléxicos o los que tienen alguna patología por la cual la cosa no va a andar. Y realmente todo cambia muy fuerte cuando el maestro dice “aquí no va a haber repetidores” y cuando asume desde el inicio que “aquí van a aprender todos”. Eso exige un involucramiento fuerte del maestro con el aprendizaje; ahí entramos en otra vertiente, en la que el oficio del maestro se ha ido burocratizando cada vez más y desprofesionalizando al mismo tiempo. Recibe instrucciones y las ejecuta: esa es la definición de un burócrata. En tanto, el profesional es el que sabe lo que está haciendo, por qué lo está haciendo y tiene una racionalidad y una especificidad que puede defender profesionalmente.

–¿Cómo se hace para sacar adelante a niños que concurren a escuelas donde hay un libro cada 40 alumnos, sin biblioteca ni computadora y el docente, además, atiende situaciones familiares, psicológicas?

–Enseñar a leer y escribir bajo los bombardeos es difícil. Cuando un maestro está convencido de que puede hacer algo termina descubriendo la manera de hacerlo, y si deja que el malestar general lo apabulle no va a poder hacer nada. Si acepta estar ahí es porque cree que algo puede hacer. Si forma parte de la desesperación colectiva, si se deprime junto con el ambiente, no va a poder hacer nada. Pero hay maestros creativos que consiguen llevar adelante algo que da esperanza… El maestro tiene que decir “aprender es posible”, como el médico decir “la salud es posible”.

10 ene. 2017

Recomendación de lectura: La Fábrica Creátor

Hace unos días, el blog de educación Aula de los recursos, enfocado en alumnos, estudiantes y maestros de magisterio me ofreció colaborar con ellos, dándoles una recomendación sobre un libro que me gustase y, por supuesto, para recomendarlo a alumnos de primaria, fomentando así el hábito por la lectura. Pues bien, yo les hice una recomendación de uno de mis libros favoritos, titulado La Fábrica Creátor, una saga de aventuras en la que podemos crear cualquier cosa que imaginemos en el mundo de Éldonon.


Como ya he comentado anteriormente, este libro pertenece a una saga de aventuras, compuesta por cuatro libros: Los Cines Somnios, La Última Musa y La Sede de los Imaginatos, y en la que a través de sus personajes de diferentes culturas, iremos dándonos cuenta de la importancia y el valor de la amistad y el trabajo en equipo, así como a aprender por nosotros mismos, a desarrollar nuestra imaginación y creatividad y a perseguir nuestros sueños.

Siempre que alguien me pregunta qué libro recomendar (como sé que Harry Potter lo conoce todo el mundo), recomiendo esta saga, Los Portales de Éldonon, de Patricia García-Rojo, gran escritora jiennense y amiga. Como futura maestra me gustaría fomentar la imaginación y la creatividad a mis alumnos, ¿y qué mejor manera de hacerlo que leyendo? La Fábrica Creátor es una puerta abierta a la imaginación, donde cualquier cosa que imaginemos en nuestra mente se convierte en realidad en un mundo mágico, desde un simple paraguas a un dragón. ¡Imaginad qué de ideas se pueden hacer con sólo pensar en ellas!

Por ello, por toda la creatividad, la imaginación, el vocabulario fácil de entender, la intriga al acabar cada capítulo y esas ganas de continuar leyendo, recomiendo este libro (la saga) a todos los alumnos de primaria y secundaria, porque hace falta imaginación en las aulas; hacen falta personas con ideas creativas y, lo más importante: necesitamos formar a pequeños para que de mayores sean personas críticas, con valores y creatividad para ayudar a los demás y puedan llegar adonde se propongan.