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18 ago 2020

XVII




No me había dado cuenta de la importancia de la improvisación hasta que ha llegado la pandemia. No sabía de la importancia del ahora hasta que he aprendido que no podemos planificar nuestros planes, porque todo se va al traste; todo sale mal. 

No podemos planear nada porque todo puede cambiar en un segundo. Quizás lo que tenías ya planeado, a última hora ha cambiado y no puedes realizarlo, así que, el COVID, para mí, significa lo siguiente:



CREAR

      OPCIONES

          VERSÁTILES

              IMPORTANTES

              DIARIAMENTE


Ahora empiezo a entender el Carpe Diem.

2 jul 2020

Antología Versos en el Aire X


Dentro de este libro, de esta antología de poemas, se encuentran mis palabras. Máscara neutra es el poema que podéis leer en su interior, un poema que escribí sobre cómo vi reflejada a la sociedad durante el estado de alarma y cómo los humanos son reproductores monótonos del tiempo perdido.

Podéis comprar el libro en la web de Versos en el Aire (pinchad sobre el nombre para acceder al enlace de compra).

29 may 2020

Monólogo CORDELIAS

Aprovechando que estamos encerrados con el confinamiento, os dejo el monólogo que he interpretado de Mía Zafra en Cordelias, premio Goya al mejor cortometraje de ficción en 2014, realizado por Gracia Querejeta.

Cordelias cuenta la historia de diez presas que, condenadas por diferentes delitos, organizan una obra de teatro con ayuda de la directora (Arantxa Aranguren). Aunque la obra sirve de terapia para sus propias frustraciones, entre ellas surgirán enfrentamientos personales que sacarán a relucir sus traumas más profundos.

Mía Zafra interpreta a Alba, un tierno personaje que no sabe decir que no, al parecer, por miedo a herir sentimientos en la otra persona. Imaginaos las consecuencias que ésto conlleva... De alguna manera, he elegido este monólogo porque me parecía un tema importante a la hora de tomar nuestras propias decisiones, ya que nadie puede obligarnos a hacer algo que no queremos.

Podéis verlo también en mi perfil de Instagram TV: @pjaraquides



2 may 2020

Nacimiento de Arlequino



¿Alguna vez os habéis preguntado cuántas veces pisamos el suelo al día? ¿De qué forma y cómo lo pisamos? Las baldosas también sienten. No pueden quejarse como un ser humano, pero sí manifiestan cambios físicos, tales como grietas, manchas, polvo acumulado y, sobre todo, pisotones diarios. Unos con más fuerza; otros más leves y, ¡hasta tienen que aguantar saltos y carreras de niños!


Aquel suelo de baldosas de rombos lo sufría día tras día: golpes de balones, estornudos, vómitos, chicles pegados a su dura piel, tacones hincándose por lo más profundo de sus baldosas, ropa con mal olor, juguetes desparramados, pelo de mascotas y muchas, muchas cosas más… hasta el día en que la casa se derrumbó por completo a raíz de una guerra.


Las baldosas volaron por los aires, dejando un espeso polvo blanco a su alrededor. Éste, a su vez, fue creando una forma esbelta y delgada hasta convertirse en un ser de tez blanca con piernas, brazos y cabeza. Parecía un humano pintado con pintura del color de la nieve. Se reincorporó ágilmente, de un salto, casi sin esfuerzo. Comenzó a tiritar de frío. Rebuscó de entre los escombros –sus escombros romboidales- y cosió las baldosas-rombo a su cuerpo, consiguiendo su primer traje. Así fue como nació Arlequino.


Abrió mucho los ojos al verse tan diferente y, de un salto, salió a la calle, donde encontró un gorro puntiagudo con algunos cascabeles. Todo le parecía diferente ahora; incluso el escenario de guerra cambió por otro donde las calles desprendían un olor a especias y dulces de todo tipo y estaban repletas de gente con puestos de mercados medievales. 

Los vendedores y algunos tipos que deambulaban por los puestos vestían túnicas o trajes de harapos, parecidos ahora al suyo: el traje de rombos estaba descosido pero, aún así, Arlequino lo llevaba con mucha alegría y vitalidad, sin importarle a qué clase pertenecía en aquel nuevo lugar. Por eso iba haciendo imitaciones burlescas de la gente que se encontraba por su camino, pues su traje era el mejor que todos; no había ninguno igual que el suyo, es más, se reía de todos porque su traje era de colorines, destacando por encima del de los demás. Otras veces, en cambio, cambiaba su rostro al de un tipo triste para dar pena y conseguir, así, algo que llevarse a la boca. Como no le funcionaba el plan, su semblante cambió al de un ser serio y observador, creando la desconfianza de los otros habitantes.


Mientras buscaba comida, apareció un gato con un cascabel colgado en su collar. Arlequino aprovechó para robárselo y colocarlo en su gorro junto con los demás cascabeles. Comenzó a reír y a reír, cada vez más alto, llamando la atención de la gente, que lo observaban, ahora, entre risas, esperando a que el bufón volviera a hacer algo cómico.

A Arlequino le gustaba ser el centro de atención, así que, demostró sus habilidades acróbatas por toda la plaza, haciendo piruetas, saltos, volteretas y malabares con un par de manzanas. De esta manera, el gracioso personaje se ganó la confianza del mismísimo rey, quien lo contrató para trabajar de bufón en su palacio, ganándose el respeto del público. 

30 abr 2020

Personas luz





Hay personas que son magia.
Te sonríen y ves en sus ojos
brillar el sol;
te escuchan, te abrazan
y sientes
que te construyen poco a poco.


Son personas luz.
Te miran y ya notas
cómo te envuelven en su calor.
Te preguntan, te miran
y sientes
que te hacen nuevos y especiales.


Las puedes encontrar
en cualquier sitio;
andando por la calle,
comprando en supermercados,
en las terrazas de una cafetería
o sentadas en el parque.


Personas que son libertad.
Están poco tiempo y,
vuelan tan alto,
que hay momentos
en los que desaparecen,
pero sabes que siempre regresarán.



Dedicado a Patricia López Arnaiz.

Esperando





La escenografía guardada,
los títeres en sus cajas
y aquella historia aparcada.


Las emociones enterradas
bajo llave,
esperando ser liberadas.


Las voces apagadas
en la garganta
gritan ser liberadas.


Los pies, descalzos,
quieren saltar
y no estar atrapados.


Aguardando la actuación
espera el guión
a su actor de improvisación.

29 abr 2020

Día Internacional de la Danza




Antes veía a los bailarines como si fuesen aire; ahora, como agua.
Como olas de mar que saltan y se mueven como quieren.
En cualquier lugar y de cualquier forma.
De cualquier forma.
Visualizan y estiran hasta llegar a cualquier punto.

25 abr 2020

MÁSCARA NEUTRA




Encerrados entre cuatro paredes.
Silencio. Vacío. No hay emoción.
Conversaciones banales en redes,
perdiendo el tiempo y la noción.


Las agujas bailan en el reloj
atrapadas; sin salida.
El día no transcurre veloz.
Entre jaulas, humanos sin vida.


20 sept 2018

El sistema educativo mata la creatividad

¿Por qué hay tanto fracaso escolar en el sistema educativo? ¿Qué es lo que lleva a alumnos inteligentes suspender los exámenes? Desde mi primer año en magisterio de primaria, comencé a investigar sobre este tema, recopilando información de libros, revistas, webs y entrevistas. Mis profesores de Plástica y Audiovisual, junto con los de SOFE , Sociedad, Familia y Escuela y Psicología, me dieron la respuesta con sus apuntes: EL SISTEMA EDUCATIVO MATA LA CREATIVIDAD. Todos nosotros, desde pequeños, somos EVALUADOS POR NÚMEROS. Desde que nacemos, el ser humano es libre y crea por naturaleza, hasta que el sistema educativo hace ver el ERROR y, por consiguiente, somos obligados a hacer aquello que se nos ordena sin dejarnos explorar nuevos caminos.


El sistema educativo valora más la capacidad de MEMORIZACIÓN que la INTELIGENCIA. En clase vale más un alumno que aprenda de memoria que el que de verdad asimila y comprende la información. ¿No habría que hacer personas con pensamiento crítico en vez de aburridos loros repetidores? ¿Qué es lo que conseguimos así, entonces? PERSONAS ROBOTS. PERSONAS MECÁNICAS que no piensan por sí mismas; son seres reproductoras de esquemas. Los alumnos tienen miedo de fracasar porque no les dejamos expresarse con libertad; no les dejamos llevar a cabo sus ideas. El docente corta las alas del alumno (ésto fue dicho por uno de mis profesores). Da miedo con sólo pensarlo.




De esta manera, las personas creativas siempre vamos un paso más allá que el resto; somos como personas visionarias y necesitamos llevar a cabo nuestras ideas para crear. Lo que ocurre es que el PROCESO CREATIVO es extremadamente largo y se producen visiones, algo así como saltos en el tiempo a un ritmo vertiginoso, por lo que el creador necesita TIEMPO para llevar a cabo su creación. Ésto no lo entiende el sistema educativo, por eso hay niños que parecen más distraídos o lentos al resto de la clase, pues son diferentes a los demás niños, aunque con un potencial muy elevado de imaginación y de creatividad. Del profesorado depende estimular a esos pequeños genios.

Algo parecido le pasa a mi primo Alfonso. Os dejo la entrevista que le ha hecho Gabriel Fesser en El Intermedio.

5 sept 2018

Hablemos de COCO




En la película de Coco, la familia de Miguel se dedicaba al mismo oficio y, cuando le llegó el turno al pequeño, sus padres esperaban orgullosos que su hijo también fuera zapatero. Pero el joven soñaba con un destino diferente: ser músico.

¿Por qué la mayoría de los hijos hacen lo que han hecho sus padres? Si son médicos, ellos también médicos; si son abogados, los hijos también abogados, si son arquitectos, ellos también lo serán. ¿Es que acaso sois robots? ¿Por qué no os diferenciáis? ¿Sois unas fichas de dominó cayendo continuamente?

Seguís a la sociedad y lo que ésta quiere para vosotros. Sois marionetas cuyos hilos os lo mueven otras personas de más autoridad que vosotros. El ser humano es el único que tiene razón para pensar lo que hace y boca para hablar. Parece una contradicción, pues. Si la sociedad se tira por un pozo, ¿vosotros también?

No imitéis. Ser igual es mecánico. La gente normal aburre.




PD: Gracias a mi profesor M.C. por abrirme los ojos en clase de SOFE.



1 sept 2018

I-IX-XVIII


Encierra a una mujer Sagitario; enciérrala, enjáulala, y saldrás perdiendo. O, mejor dicho, saldrás para irte al manicomio. Siempre he sido muy de hacer lo que me dá la gana (de ahí la libertad sagitariana), y no quiero reglas. Y mucho menos que me obliguen a estar en un sitio por obligación –en este caso, en la iglesia del C.U. Úbeda, cuyo nombre no escribo al completo porque si lo leéis, me vais a tener miedo.



Llevo sin ir a una iglesia desde que hice la comunión (otra cosa que se hace por “obligación” y porque “es así”). Cuando entré al C.U, todo parecía súper bonito, con muchos alumnos disfrazados y haciendo el payaso, hasta que fuimos a las Jornadas de Bienvenida. Teníamos que ir a la iglesia durante una hora entera y, tras ello, a desayunar churros con chocolate al comedor.

Lo de los churros pintaba bien, pero lo de la iglesia… <>, pensé, mientras nos llevaban por el pasillo. Antes de entrar, nos ponían unas pulseras porque así “seríamos todos una gran familia”. Al pasar, nos repartieron unas cartulinas con forma de corazón, un bolígrafo y un librito de papel con un montón de oraciones religiosas.

-Tenéis que escribir vuestros deseos dándole gracias al Señor por este primer curso tan maravilloso que vais a pasar –dijo una chica con coletas disfrazada de algo tan raro que me daba pena.
Yo miré a los demás, atónita. ¿Qué me estaba contando?
-Oye, ¿pero esto es verdad? –preguntó un chico rubio muy alto, aguantándose la risa.
-Qué mal rollo… -susurré, tratando de pensar alguna cosa para escribir en el corazón. El chico alto me oyó y se sentó a mi lado. La hora se me hizo eterna entre minutos de silencio, reflexionando sobre temas religiosos, recitando oraciones que ni me sabía, esperando a que la gente comulgara y escuchando a unos alumnos cantar.

Al final de la hora se nos acercó una monja para recoger los corazones escritos. Yo aún no tenía nada escrito. Miré al chico para ver si había escrito algo, pero tampoco tenía nada.
-Señora, ¿lo puedo escribir en francés? Qué vergüenza… -susurró para sí mismo.
-Claro, el Señor entiende todos las lenguas del mundo –contestó aquella mujer con una vocecilla siniestra que hizo que se me pusieran los pelos de punta.
-Pues yo voy a poner que apruebe todas las asignaturas –me dijo el chico, riéndose a carcajada limpia.

El tiempo iba pasando. Ya nos conocíamos todos. Cada vez que íbamos a la iglesia me entraba la risa. Unas veces llegábamos disfrazados porque habíamos estado haciendo juegos con los niños; otras veces ideábamos planes para saltarnos esa santa hora pero, ¡oh…! Si lo hacíamos, teníamos falta de asistencia, contando en las notas. Como veis, teníamos que ir a la fuerza a la iglesia. Y aquí llegan mis trastadas. Que conste que la mayoría las hacía sin intención, aunque no podía evitarlo.

Siempre me sentaba al lado de la ventana, porque así podía distraerme un rato. La monja venía y me observaba. Me preguntaba que si me aburría, ya que no me veía recitar las oraciones con los compañeros, a lo que yo contestaba:
-Señora, no recuerdo ya ni el Padre Nuestro –comentario inoportuno sin querer de los Sagitarios. Me tapé corriendo la boca, disimulando la risa.

Otra vez me dijo que me quedase quietecita sentada; otras, que cerrara la boca y no saliera a decir lo que pensara delante de todo el colegio.
-Señora…
-Sol Lucía –me cortó.
-…como todas –se me escapó-. Decía que si todo el mundo puede opinar, ¿yo por qué no? –Y la monja se fue, sin contestarme.

Otro día me senté atrás del todo para que no me viera esa monja. El chico francés sacó su móvil para echar un vistazo, aburrido. Yo hice lo mismo. Él me lo quitó, de broma y, como mi móvil es tan sensible y estaba la pantalla hecha añicos, a cualquier toque hace cosas raras. Justo en ese momento, cuando el cura estaba subiendo el cáliz con el vino y todo el mundo estaba en silencio, de mi móvil empezó a sonar una canción de los Deep Purple.

Al cura casi se le derrama el vino y toda la gente nos miraba. Yo estaba muerta de la risa, tapándome la cara de la vergüenza. El chico apagó el móvil en seguida, pidiendo perdón, haciendo que todo el mundo se riera. La monja venía a pasos agigantados. Y yo tragando saliva, conteniendo la risa.
-¿De quién es el móvil?
-De ella –contestó rápidamente el chico con acento francés.
-Chivato de mierda.
-¡A la calle ahora mismo!
-¡Pero si yo no he sido!
-¡Los dos!

Otra vez se pegó fuego en la iglesia (pero no fui yo, a tanto no llego). El cura volvió llenar vino en el cáliz y, segundos después, comenzó a encender algunas velas alrededor de la mesa. Acto seguido, el cura le dio con la mano sin darse cuenta e imaginaros el revuelo…
Aprovechamos para salir de aquel sitio antes que los demás.

En otra ocasión, la monja, viendo que yo siempre, por algún motivo, revolucionaba la clase, me ordenó sentarme en la primera fila para atender otro sermón. Como me aburría, comencé a mirar los frescos del techo para distraerme.
-¿Ese de ahí de blanco quién es? –le pregunté a la monja, ya que nunca había visto esa pintura en ningún libro.

La monja se pensaría que le estaría preguntando por Jesús Cristo, y no me hizo caso. Yo continué preguntando, porque no me contestaba y quería saber la respuesta. Al instante vino una profesora, así que yo, cual actriz profesional, cambié totalmente mi expresión de la cara a de niña buena y obediente.

-¿Qué hace Patricia aquí sentada? –le preguntó la profesora a la monja, a lo que ésta contestó que yo había decidido sentarme ahí ese día. Qué católicos son todos…

-Señora, aquí no se dicen mentiras, eh…
-¡Me llamo Sol Lucía! –gritó la monja, quedando cual loca. Todos la miraron; la mitad asustados y la otra mitad riéndose.

Tras unos minutos, la monja se acercó otra vez a mí, así que aproveché para volver a preguntarle mi pregunta.
-¿Ese que está al lado del cordero quién es?
-¿Tú siempre tienes que estar preguntando?
-Es importante preguntarse cosas. ¿Quién es? –continué, viendo la cara de pasmada de la mujer.
-Un personaje de la Biblia. Y ahora cállate un rato, niña.
-Se ha “lucío” la Sol Lucía –le dije a mi compañera de al lado, remarcando “lucío” y “Lucía”. La chica estalló de la risa. La risa llevó a que se rieran todos sin saber qué había pasado. En ese lugar, en ese centro, lo único que tengo claro es que nadie me aportaba respuestas claras. Tampoco tenía claro qué clase de centro era aquél… unas veces se disfrazaban de santos y otras veces te daban el veneno de la envidia que ellos mismos creaban.

Quiero respuestas claras. Sin engaños. Quiero jugar, pero no con los niños. Conmigo misma, que soy como una niña que explora, descubre y se emociona. Cuidado con las cosas que le decís a un Sagitario, porque os podemos hacer que os creáis cualquier cosa que salga de nuestra boca. Somos capaces de convenceros, de manipularos si queremos. No nos atéis, u os las veréis con nuestro arco de fuego.



2 ago 2018

CAMPUS DE CINE MIGUEL PICAZO

El Campus de Cine, impartido en Cazorla, ha sido un curso intensivo, en el que, sólo 30 alumnos seleccionados, hemos tenido la suerte de aprender con grandes directores como Carlos Saura, Pablo Berger, Montxo Armendáriz, Puy Oria y Gracia Querejeta. Lo que puede aprender una de estos locos cineastas...

Desde aquí quiero dar las GRACIAS  a todos y a cada uno de los MAESTROS por vuestra paciencia, respeto y cariño con el que me habéis tratado; a mí y a todos los alumnos, quedándoos hasta dos horas más tarde hasta resolvernos las dudas, uno por uno. Eso no lo hace un profesor normal y corriente en su vida. Sabéis más de Literatura, Filosofía, Escritura, Música, Poesía y Arte que un Catedrático de Universidad...


De Pablo Berger he aprendido que hay que hacer lo imposible creíble a la hora de hacer una película. Escribir el guión desde el corazón; explorar todas las puertas para escribir la historia y, sobre todo, encontrar la musicalidad de las palabras. Por otro lado, también aprendimos a reflexionar tras ver cortos (qué es lo raro o lo que llama la atención, qué es lo que hace que avance la trama, el porqué de los personajes y objetos puestos de tal manera en escena, y muchas cosas más).

Gracias por escucharme y ayudarme a encontrar soluciones creativas con las historias infantiles que tenía en mente. Al final me quedé satisfecha con mi guión, aunque, como bien decías, es un primer borrador, y todavía podemos darle vueltas y explorar más caminos.



De Montxo Armendáriz he aprendido todo lo que siempre me hubiera gustado aprender en clase de Literatura, y que un profesor normal no explica. La primera vez que lo vi pensé que sería algo así como un filósofo de la vida, mezclado con un escritor bohemio. Y, en parte, no me equivocaba del todo...  Después de ver y de comentar cientos de cortos, pasamos a la acción: crear nuestra propia historia para presentarla a los productores y medios profesionales del sector cinematográfico. ¡En menos de un día! Tuvimos la noche entera para pensar, escribir, decidir, organizar y distribuirnos las partes entre cada persona de nuestro grupo porque, al día siguiente, nos esperaba la presentación, en la que tuvimos que hacer una exposición.

Mi grupo y yo decidimos realizar una webserie, una comedia con toques de humor negro, en la que contamos las aventuras y las desventuras de una youtuber aspirante a cómica y, en la cual, aparecerían personajes famosos conocidos por el público en cada capítulo, para tratar de enganchar a la audiencia. Nuestra idea fue todo un éxito, pues las preguntas realizadas por el público (ahora convertidos en expertos de T.V.) y por Montxo y Puy Oria, las defendimos a pie de cañón. Yo tenía la responsabilidad de explicar la parte creativa de la historia, en la que, gracias a mi cabeza humeante de ideas, lo conté todo cual profesional de Boomerang. Eso, y a mis locuras que me dan a la cabeza de vez en cuando por ser Sagitario... Al final nos aplaudieron todos y, tan contentos, nos sentamos para seguir escuchando las ideas de nuestros compañeros. Esa tarde la pasamos entre risas, buen rollo y ojo crítico.

De Puy he aprendido hasta el porqué del diseño de la imagen en la parte derecha de las revistas. Es decir, he aprendido de todo: a quién acudir para distribuir el guión, cómo distribuirlo, el dinero, las personas con las que tenemos que juntarnos, las asociaciones, los festivales, los concursos... Tengo la imagen de una máquina tragaperras de tanta información recibida...

Por cierto, lo de la fuente del agua: podéis beber tranquilos. ¡Vaya susto me disteis los dos! ¡Pero qué risa pasamos! Montxo, ya podemos escribir otro guión con todo lo del agua, ¿verdad? 😋

Gracias a los dos por enseñarme tanto, y sobre todo, por desarrollar, aún más, mi visión crítica y la observación. Montxo ha sido como un profesor-reflexivo, curioso, visionario y lleno de paciencia.




De Gracia Querejeta he aprendido que el tiempo es oro en televisión. Me quedo con todas tus anécdotas, consejos y vídeos que nos pusiste en clase. Ya sé que hay actores y actrices que les van bien una cosa u otra; que aprenden mejor si saben con antelación algún dato (o no), que trabajan mejor con broncas ( o todo lo contrario), que los hay quienes necesitan más ánimos y estimulación... y, lo más importante, al igual que dijo Antonio Resines y me dijiste tú: "si no te sale el texto, hazlo tuyo".

Con ella cerramos el curso de Cine. Si con los anteriores directores habíamos trabajado sin descanso durante muchas horas, cuando llegué a éste ya fue... Para mí ha sido el más duro, puesto que ya estaba cansada de haber venido de los otros cursos. Tenía la cabeza sobresaturada de tanto trabajo, no me descansaba ni un minuto... El segundo día comenzamos a grabar unas secuencias improvisadas. Íbamos por parejas. ¡Me vi por primera vez en la tele! Una cámara por ahí, después otra vez allí, luego de nuevo por allá... que si repite escena, que si ésto, que si lo otro... Yo la verdad es que lo veía todo demasiado lento, pero claro, era por tener sólo una cámara. El resultado: ya estábamos todos machacados, súper agotados. Y aún quedaba la última prueba...

Tras llegar a casa con la cabeza echando humo, me puse a leer el guión que nos había tocado. No me entraba. No veía a mi personaje. Lo leo. Lo vuelvo a leer. Le doy entonación. Ya parecía que iba saliendo. Conforme iba memorizándolo, menos veía al personaje. ¿Qué pasaba? Otra vez. Vuelta a memorizar. Y otra. Y otra. Me dieron las tantas con el texto, que al final acabé aprendiéndomelo a la fuerza. Seguía sin ver al personaje. No era mío. No me entraba en tan pocas horas.

Me levanté al día siguiente dispuesta a soltarlo todo y marcharme, porque sólo tenía ganas de descansar.  Empezamos uno por uno a leer nuestros textos. Imaginaros hasta llegar a 30... Cada uno tenía una historia diferente, y yo ya pensando que esto era como un puzzle sin solución. La cabeza me echaba humo y no me respondía. Al terminar todos, empezamos a grabar. Creía que me iba a tirar allí el día entero. Fallos. Volver  a empezar. Calor. Ruidos. Desconcentración. Se vuelve a grabar la misma escena tres o cuatro veces. Y así hasta llegar a los treinta.

Llegó nuestro turno. ¡Las últimas! La cabeza me hizo "click" y se me bloqueó tras dos intentos. Al principio iba bien; me sabía el texto de memoria, pero la cabeza no me respondía en ese momento. El calor, el cansancio, el sueño atrasado, la medicación... ese día estalló y, por mucho que intentara hacer lo de Antonio Resines, no salía. Lo que sí salió de allí fueron los buenos momentos y todas nuestras cabezas llenas de ideas, de recuerdos y de nuevas amistades. Todos nos apoyábamos unos a otros, compartíamos nuestras ideas, nuestros puntos de vista y mucho más.

Gracias también a todos los compañeros por haberlo hecho todo más fácil, sobre todo a Asun, Lucas, Pedro y al infiltrado (es broma, pero es que me hace mucha gracia) 😜



Y de Carlos Saura qué puedo decir... gracias por sus palabras. Daba respeto acercarse a un hombre tan culto como lo es este gran director español, pues una no sabe qué decirle o qué preguntarle. Hasta que llega el momento creativo y polifacético que compartimos los dos, y todo es mucho más fácil. "Ten cuidado con la cabeza creativa", bromeó el cinesta, dándonos a entender a todos que las cabezas creativas son las que cambian el mundo, ya que una persona curiosa es como un niño, y un niño siempre se sorprende ante todo porque le llama la atención todo lo que ve a su alrededor.




10 ene 2017

Recomendación de lectura: La Fábrica Creátor

Hace unos días, el blog de educación Aula de los recursos, enfocado en alumnos, estudiantes y maestros de magisterio me ofreció colaborar con ellos, dándoles una recomendación sobre un libro que me gustase y, por supuesto, para recomendarlo a alumnos de primaria, fomentando así el hábito por la lectura. Pues bien, yo les hice una recomendación de uno de mis libros favoritos, titulado La Fábrica Creátor, una saga de aventuras en la que podemos crear cualquier cosa que imaginemos en el mundo de Éldonon.


Como ya he comentado anteriormente, este libro pertenece a una saga de aventuras, compuesta por cuatro libros: Los Cines Somnios, La Última Musa y La Sede de los Imaginatos, y en la que a través de sus personajes de diferentes culturas, iremos dándonos cuenta de la importancia y el valor de la amistad y el trabajo en equipo, así como a aprender por nosotros mismos, a desarrollar nuestra imaginación y creatividad y a perseguir nuestros sueños.

Siempre que alguien me pregunta qué libro recomendar (como sé que Harry Potter lo conoce todo el mundo), recomiendo esta saga, Los Portales de Éldonon, de Patricia García-Rojo, gran escritora jiennense y amiga. Como futura maestra me gustaría fomentar la imaginación y la creatividad a mis alumnos, ¿y qué mejor manera de hacerlo que leyendo? La Fábrica Creátor es una puerta abierta a la imaginación, donde cualquier cosa que imaginemos en nuestra mente se convierte en realidad en un mundo mágico, desde un simple paraguas a un dragón. ¡Imaginad qué de ideas se pueden hacer con sólo pensar en ellas!

Por ello, por toda la creatividad, la imaginación, el vocabulario fácil de entender, la intriga al acabar cada capítulo y esas ganas de continuar leyendo, recomiendo este libro (la saga) a todos los alumnos de primaria y secundaria, porque hace falta imaginación en las aulas; hacen falta personas con ideas creativas y, lo más importante: necesitamos formar a pequeños para que de mayores sean personas críticas, con valores y creatividad para ayudar a los demás y puedan llegar adonde se propongan.

11 nov 2016

Día de las librerías




En un día en el que los libros son los protagonistas, os dejo estas imágenes de Meggie y Liesel. La primera es de Corazón de Tinta, una niña que se mete en el mundo de las aventuras de una novela, y Liesel, la protagonista de La ladrona de libros, quien utiliza las palabras para ayudar a su amigo escondido en el sótano de su casa.

16 feb 2016

Luz

Ella era letras;

Él, una hoja en blanco.

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Siempre recorremos el camino de la vida, superando momentos, tropezando con las mismas piedras y encontrando gente.
Gente especial que cada día se cuestionan cosas nuevas, de cómo aprender, de cómo mejorar. Simplemente, gente que brilla con luz propia y que ilumina a los demás con tan solo pararse a hablar contigo, aunque sea en la distancia.

Pero también nos cruzamos con gente que tan solo vive. Tienen una vida triste, sin preguntas, sin ilusión. Gente que son perfeccionistas, e incluso, demasiado realistas. Gente que destroza los sueños de otras personas porque ella misma destrozó los suyos. Gente que intenta destrozar tu vida para que vivas igual que ellos; gente que piensa que brillan más que tú mientras simplemente no es más que una pequeña luz intermitente.

Antes de caer al vacío quieren llevarse consigo a cuantas personas sean posibles, para arrastrarlas en la más profunda tristeza. 

Las personas que tenemos luz, nuestra luz mágica, debemos vivir, vivir brillando con nuestra propia luz y cegarles los ojos. Debemos vivir intentando ser especiales. 





7 feb 2016

La música no se toca



Ese momento en el que empiezas a tocar cada una de las teclas del piano, que harán sonar esa canción.

Aquella canción tan especial que te transmite tantas cosas, que te transporta de recuerdo en recuerdo, que te hace pensar en cosas lejanas, que te hace olvidar ese mal día y te hace imaginar un mundo paralelo donde no existe el odio ni el sufrimiento, donde no se juzga... Aquel mundo paralelo al que sólo tú perteneces, en el que las cosas pueden ser como quieras, porque eres tú la que estás haciendo sonar esa canción.

Pero ese instante se acaba, vuelves a la realidad, y te das cuenta de que aquella música que para ti parecía tan insignificante puede transmitir más cosas de las que tú podías imaginar.

5 ene 2016

Enero. Reyes Magos

Si no hay ilusión,
ya no hay decepción.

Se empieza por perder la ilusión,
luego la magia y la visión,
y finalmente, la esperanza,
hasta que ya no queda nada.

Sólo recuerdos y mentiras
de cuando te levantabas de madrugada
y bajabas al salón para abrir los enormes regalos
bajo el árbol de navidad.




22 nov 2015

Je suis Paris - Pleure - Le paradis blanc



Cuando no hay palabras para explicar sentimientos.

Cuando te sientes como un francés más.

Cuando podríamos haber sido todos.

Cuando el miedo se nos queda grande y se nos hace un nudo en la garganta.

Cuando el miedo nos invade.

Cuando necesitamos estar más unidos que nunca.

Cuando queremos que todo esto acabe de una vez.

Cuando París vuelva a encender su luz; cuando vuelva a ser la ciudad de la luz.

Que dejen en paz a París, que dejen brillar la Torre Eiffel, que dejen vivir en libertad.

17 oct 2015

Thinking out loud

Son las seis y media de una noche -y día- de mierda.

Las dudas y el dolor se han metido en mi cama para no salir hasta yo qué sé cuándo. Mi cabeza no se calla, dando vueltas a los mismos problemas de siempre.

Me sube la fiebre y no puedo dormirme, pero no me puedo ni levantar. Este maldito dolor de estómago o lo que sea va a acabar conmigo y no sé qué hacer para que me deje vivir.

He cerrado los ojos muy muy fuerte a ver si volvía al día de la foto, parecido a cuando estaba en el cumpleaños de mi mejor amiga, con ningún problema pero con ese nudo en la garganta que dura todo el día y sólo se desata por la noche.

La vida no pone a cada uno en su sitio.




8 feb 2015

Creatividad nocturna


Te mueves de derecha a izquierda; de izquierda a derecha.
                                 Te levantas, te sientas. Juegas con los bolígrafos; miras el cuaderno,
 retuerces los dedos;
cierras los ojos, ves luces de colores.
No piensas en nada
y escribes.