Aprovechó los sueños rotos para meterse en ellos.
18 oct 2013
17 oct 2013
17/10/13
Sólo quedan restos de café
palabras, lluvia y una taza de té
en esta tarde de abril
Cuántas gotas estarán cayendo
mientras que estás leyendo
en un día gris
Es un misterio hacia dónde la vida nos lleva
Como Oliver Twist en Inglaterra
O las aventuras de David Copperfield
La manta, tirada en el sofá
Ya no hay vuelta atrás;
siempre hacemos lo mismo
La misma rutina cada día;
no importa lo que pase,
no hagas caso al destino
24 sept 2013
La bruja de La Casa de las Cadenas
¡Riiiiing!
Después de salir del
colegio, todos los niños fueron a la plaza para jugar a fútbol, como venía
siendo ya una costumbre. Lo que no se esperaban era que apareciese una niña
preguntándoles que si podía jugar con ellos.
Hubo algunos murmullos y
cuchicheos, pero al final aceptaron y metieron a la niña en su equipo. Total,
¿qué era lo peor que podía pasar? ¿Qué perdieran? ¿Y si ella jugaba bien a
fútbol?
Nada más lejos de la
realidad. En cuanto que Gema tuvo el balón en sus pies, ésta tiró un disparo
enorme, haciendo que volara por los aires y rompiera la ventana de La Casa de
las Cadenas.
Los niños se quedaron de
piedra. Uno hasta empezó a temblar de miedo. ¿Qué se había pensado esa niña
lanzando la pelota a esa casa? ¿Y si la bruja los mataba?
-¿Pero qué has hecho? –le
gritaron todos a la vez.
-Pues darle una patada –
contestó simplemente Gema, pero al ver la cara de enfadados, carraspeó y dijo:
-bueno, iré en busca de la pelota y os la traeré de vuelta, ¿vale?
En ese momento todos los
niños se quedaron estupefactos. ¿Es que acaso no sabía lo de la bruja? Así
pues, Carlos decidió contárselo:
-Una vez, otro chico coló
la pelota por la ventana. De la casa se empezaron a oír gritos y piedras que
salían del tobogán. Nadie ha conseguido nunca entrar y recuperar la pelota.
-¡Yo lo haré! –contestó la
niña, entrando por la puerta oscura. Al pasar, llegó a una gran entrada con
unas escaleras enormes en forma de caracol, decoradas con una alfombra roja.
Subió medio a oscuras y muy despacio, sin hacer ruido. Justo cuando pisó el
último escalón, la luz se encendió, dejando al descubierto unas caras de
monstruos disecados en la pared, haciendo que la niña pegara un gritito del
susto.
Como la bruja no aparecía,
Gema continuó su aventura por la casa. Después de recorrer un largo y estrecho
pasillo con un montón de cuadros extraños que parecían estar mirándola con los
ojos, llegó a una puerta, de la cual salía un rayo de luz. Decidió entrar, y…
¡Allí estaba la bruja!
Gema la observó
detenidamente: era una vieja feísima, con una nariz retorcida y un vestido
viejo que le llegaba hasta la punta de sus tacones. Al parecer, estaba
removiendo algo en una gran olla de la que salía humo verde y olía fatal.
La niña vio unas escaleras
que la llevaban hasta el techo, y sin pensárselo demasiado, corrió y subió por
ellas. Otra puerta con luz. ¿Qué habría allí?
-¡Miles de pelotas! –exclamó
Gema, impresionada. Entró corriendo y cogió un gran saco para guardar todas las
que cogieran. Después, salió corriendo de la habitación.
-¡GRRRRR!
-Oh, oh… -Gema pegó un
chillido al ver a la bruja esperándola con una sonrisa malvada y varios
monstruos. Salió corriendo, sin importarle lo que pesara el saco.
Un zombie y una momia la
perseguían. La niña corría y corría, asustada. ¿Cómo iba a salir de allí? ¡La
trampilla estaba cerrada!
De pronto, Gema vio un
especie de agujero en la pared, y lanzó el saco de los balones por allí. Como
no había tiempo, ella también se tiró. ¡Era un tobogán!
-¡Aaaaaah! –gritaba,
porque el camino parecía no acabar nunca, y encima, estaba oscuro.
-Eh, ¡mirad! –gritó un
niño al oír ruido.
Y el saco cayó.
-¡Los balones!
-¡Hola! –dijo Gema cuando
aterrizó en el suelo de un golpetazo.
-¡Lo has conseguido!
–gritaron todos, alegrándose por haber recuperado las pelotas. –Y aquí hay más.
¡Son todos los balones que la bruja tenía guardados durante todo este tiempo!
Entonces, todos los niños
abrazaron a Gema, dándole las gracias y diciéndole que había sido muy valiente.
18 sept 2013
Carlitos no sabe contar
A Carlitos no le gustaban
las matemáticas. Les tenía pánico. Cuando el número pasaba de diez, Carlitos se
ponía nervioso porque ya no podía seguir contando con los dedos.
-¡Me faltan dedos para
tantos números! –decía.
-Pero vamos a ver,
¿entonces cómo vas a contar hasta veinte? Tendrás que aprender –le dijo su
maestra.
Así pues, el niño pasó una
semana preocupado por las matemáticas. ¿Qué podría hacer? Mañana era el examen…
Al día siguiente, todos
miraban a Carlitos con los ojos como platos: ¡había venido con chanclas en
pleno invierno!
-Pero Carlitos, ¡¿qué
haces así vestido con el frío que hace?! –le preguntó, atónito, uno de sus
amigos.
-Vengo preparado para el
examen –contestó, moviendo los dedos de los pies, sonriente.
Así, el pequeño comenzó a
hacer el examen. Las primeras preguntas fueron fáciles (porque podía contar con
las manos), pero cuando tuvo que sumar una cifra superior a diez, entonces
empezó a contar con los dedos de los pies (que los tenía ya helados).
¡Qué idea más buena! Ahora
podía contar hasta veinte sin preocuparse de que le faltaran dedos. ¿Por qué no
se le había ocurrido antes?
Cuando Carlitos estaba a
punto de acabar, vio una pregunta muy difícil que no se podía contar ni con las
manos ni con los pies juntos, así que, sacó todo lo que tenía en el estuche
para contar: lápices, gomas, el sacapuntas…, pero nada, aún le faltaban
números. Entonces, Carlitos se arrancó varios pelos de la cabeza. Seis, siete,
ocho y nueve. ¡Por fin pudo sumarlos todos!
Al entregar el examen, el
niño se enteró de que había miles y millones de números; los había infinitos.
Desde ese momento, Carlitos decidió que las matemáticas las había inventado un
loco y que sólo servían para complicar la vida.
23 jun 2013
"La primera vez que tuve un perro" - Editorial SM
La editorial SM ha publicado mi relato en la web. El lema es La primera vez que... Con esta iniciativa se hará una recopilación con todas las historias en un libro. Os dejo aquí el enlace a mi relato. Espero que os guste y que os animéis a comentarlo:
http://www.laprimeravezque.literaturasm.com/?p=292
http://www.laprimeravezque.literaturasm.com/?p=292
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




